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«Venezuela no financia partidos políticos, y mucho menos de fuera del país»

Publicado: Lunes, 06 de Abril de 2015 11:31
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Entrevista de la periodista Aida Collado a Mario Ricardo Isea Bohórquez Embajador de Venezuela

EMBAJADOR 05042015

El embajador de la República Bolivariana de Venezuela, Mario Ricardo Isea Bohórquez, estará en el Principado el martes y el miércoles para «continuar fortaleciendo los lazos» con una región por la que, confiesa, siente «un especial cariño». Dice estar convencido de que «el vínculo espiritual y cultural» de su país con España es «demasiado fuerte» para malograrse.

¿Cuál es el objeto de su visita a Asturias?

Hay una larga relación entre Asturias y América Latina. Consideramos muy importante estrechar vínculos y que se conozca la verdad sobre nuestro país, sobre nuestro proceso democrático y de integración, porque existe una campaña de desinformación muy fuerte.

Tiene un trabajo delicado. Las relaciones entre Venezuela y España no atraviesan por su mejor momento.

Las relaciones siempre han tenido altos y bajos, pero intentamos que se mantengan en un marco de respeto mutuo. Hace muy poco, hemos votado el uno por el otro para ingresar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Significa que ese respeto existe. Pero todas las relaciones pueden mejorar y en eso estamos. Nosotros defendemos la libertad y el derecho de autodeterminación de cada pueblo para elegir su sistema y su gobierno. Queremos que se comprenda nuestro proceso de integración, con la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Defiende la calidad democrática de su país; sin embargo, esa no es la realidad que se percibe desde aquí.

Nuestro gobierno fue elegido por el pueblo y, más tarde, volvió a recibir una expresión de apoyo contundente. Maduro ganó las elecciones nacionales de abril de 2013 y, después, parte de la oposición vaticinó que el pueblo se manifestaría en su contra en las municipales celebradas en diciembre del mismo año. Ocurrió algo muy diferente: la mayoría de los alcaldes salieron de la propuesta bolivariana. Hay que tener en cuenta que hablamos de un sector minoritario de la oposición, que ni siquiera está reconocido por la totalidad de ésta. No se trata de los representantes de la oposición, sino de grupos pequeños que llaman al terrorismo de calle, a salidas violentas e inconstitucionales y que, además, piden inmunidad. Es peligroso para la democracia del mundo ponerse del lado equivocado en esto.

Explíquese.

El presidente de EE UU, Barack Obama, dirigió el año pasado 105 comunicados públicos en apoyo a la extrema derecha venezolana y denunciando la «amenaza» de Venezuela. ¿Quién se cree esto, viniendo de una potencia militar como Estados Unidos? Con su injerencia, solo pretenden avalar actitudes antidemocráticas. Aún así, el proceso bolivariano continúa teniendo mucho apoyo. Pedimos nuestro derecho a seguir construyendo en paz el buen vivir de la gente, que estaba muy excluida. Hemos abatido la pobreza extrema, que ha pasado del 13 al 5%; el paro es inferior al 6%, se han otorgado cerca de 700.000 viviendas con subsidios en función de los ingresos, no hay desahucios... Nuestro modelo se basa en el derecho a la vivienda y la sanidad pública y gratuita. Ha disminuido la desigualdad.

Muchos venezolanos no dicen eso. Hablan de la escasez de productos de primera necesidad en los supermercados, de la falta de libertad, de la existencia de presos políticos.

En Venezuela hay una total libertad de acción política. Solo hay que ver cómo los políticos venezolanos se expresan como quieren por todo el mundo. En algunos casos, incluso, de manera impropia, como cuando se refirieron al presidente Chávez como 'macaco' en un gesto absolutamente racista o cuando llaman al levantamiento contra un estado democrático. En cuanto a las presiones externas, recuerdan a lo que ya le ocurrió a Salvador Allende, en Chile. En 2002, se derrocó a Chávez durante 48 horas. Sabotearon nuestra industria petrolera. Sufrimos campañas permanentes de este tipo.

¿Nada de lo que ocurre es responsabilidad del Gobierno?

Tenemos nuestros retos, como crecer en industrialización y productividad. Hay que tener en cuenta que nuestra deuda pública está por debajo del 43% del PIB, por lo que aún tenemos una gran capacidad de endeudamiento. Lo que reclamamos es el derecho a afrontar nuestros retos en paz. A hacer alianzas para aumentar nuestra productividad. Y esa es la razón por la que quiero visitar Asturias y otras comunidades autónomas españolas.

Pero denuncia un complot internacional para derrocar a Maduro.

Antonio Ledezma fue detenido porque planeaba hacerlo. Pillaron a un grupo de militares camuflando un avión, porque otros militares que no participaban del complot los denunciaron. Luego, miembros de ese complot implicaron a Ledezma. En el pasado, ya hubo intentos por derrocar a Chávez, con la implicación de actores poderosos, de distintos países, bajo la batuta del complejo industrial militar norteamericano. En nuestra constitución los electores pueden revocar al presidente. La oposición convocó un referendo y Chávez recibió una aprobación de más del 62%. No hay necesidad de hacer terrorismo de calle. Por esa razón hay millones de firmas contra la injerencia de Estados Unidos, que nos declara una amenaza. Porque deben predominar las soluciones pacíficas para crear un mundo mejor.

Tomar partido

Ya que ha sacado a colación el caso de Ledezma, su presidente ha cargado contra Felipe González por encargarse de su defensa y la de Leopoldo López. ¿Qué le parece?

Cualquier demócrata del mundo que se ponga del lado de los opositores que promueven la violencia no le está haciendo ningún favor a la democracia. Ellos están denunciados por un intento de revocamiento ilegal de un gobierno democrático. Felipe González, como abogado, no puede ejercer en un país que no es el suyo sin las licencias necesarias. Y si se trata de una defensa política, está posicionándose al lado de los no democráticos. Por eso rechazamos su actitud. Alba, Unasur, Celac... Todos han respaldado el carácter democrático del Gobierno venezolano.

¿Qué papel juega España en ese complot internacional al que hace referencia?

Aspiramos a que no juegue ningún papel. A que llamen a la democracia y la soberanía por la vía pacífica en todos los países y a que no haya actitudes ambiguas a la hora de defender esa democracia.

Venezuela se ha visto arrastrada a una crisis por la caída del precio del petróleo. ¿Cree que es parte de la estrategia que denuncia?

No es la primera vez que los precios caen. Estaban bajísimos cuando Chávez llegó al poder y con una política adecuada subieron. Siempre somos muy prudentes. En nuestro presupuesto, la estimación del precio del petróleo siempre es mucho más baja a lo que realmente es luego. Esta reducción de los precios nos afecta, claro, pero no en un grado superlativo. Tenemos grandes reservas y una buena capacidad de endeudamiento. Además, creemos que las técnicas empleadas por EE UU, como el fracking, depredan la corteza terrestre. Quieren inundar el mercado con el petróleo del fracking como parte de ese complot de la gran potencia imperialista del planeta, que quiere gobernar la tierra a sangre y fuego. Creemos que, como ocurrió con la guerra de Vietnam, al final será la propia población estadounidense quien se oponga a estas prácticas.

Oportunidades para la región

Sabe que existe miedo a invertir en su país, a las nacionalizaciones... ¿Es seguro para las empresas asturianas y españolas trabajar en Venezuela?

Hace muy poco celebramos la Expo 'Venezuela de verdad' en Madrid, para explicar los avances del proceso bolivariano democrático. Participaron Nestlé, Globalia, Repsol, Duro Felguera... Todas estas empresas manifestaron que en Venezuela trabajan bien y que no tienen planes de irse. Los problemas que hay se negocian y están en vía de acuerdo y solución. Si existe ese miedo es por una campaña que se ha visto incrementada por los procesos electorales americano y español. Preferiríamos que debatan sus propios problemas sin meternos a nosotros. Pero el nivel de esa campaña bajará y dejará ver que Venezuela es un país hermoso y un buen lugar para las empresas.

Hace referencia a Duro Felguera. La empresa asturiana pagó 50 millones por el asesoramiento del exviceministro Nervis Villalobos, investigado por posible blanqueo de fondos en Banco Madrid. ¿Conoce el caso?

Lo vi en la prensa. En Venezuela ya existe una comisión parlamentaria que investiga el tema y cualquier denuncia que se haga se va a investigar. Chávez dijo que los mayores enemigos de la democracia eran la corrupción y el burocratismo. En un mal que nos afecta a todos. Lo importante es que se investigue y castigue a quien malbarate los recursos públicos. Pero no por eso se van a paralizar obras importantes. Somos un país de oportunidades y tenemos necesidades importantes de infraestructuras.

Antes, comentaba que han entrado en la campaña electoral española en contra de su voluntad. Se acusa a Podemos de financiarse de su gobierno, ¿es cierto?

Venezuela no financia partidos políticos y mucho menos de fuera del país. Llama la atención que señalen supuestos financiamientos cuando el partido al que usted hace referencia ni siquiera existía. Se quiere llamar la atención sobre una persona que desarrolló un trabajo de asesoramiento. Tendrá que aclararlo esa persona. Pero en ningún caso se ha financiado a partidos políticos. La acusación tiene más que ver con la clave electoral de confrontación en España. Yo me he reunido en el pasado con el PP, con el PSOE, con UPyD. Muchos de sus diputados -entre ellos el asturiano Antonio Trevín- certificaron la transparencia de nuestro proceso electoral. Pero nunca me he reunido con la directiva de este partido nuevo.

¿Qué opinión le merece la formación liderada por Pablo Iglesias?

No debo opinar. Eso son problemas internos de España. Lo importante es que exista libertad de asociación política, como la hay en Venezuela.

Entrevista publicada en el sitio web del Diario El Comercio, este domingo 5 de abril de 2015. Para reproducirlo visite la página web original