Incómoda Venezuela

Medem

por José Manuel Martín Medem

Vamos a suponer que todo lo que dice Mike González en su artículo para Público debe ser tenido en cuenta en un necesario debate de profundidad sobre lo que está haciendo el gobierno de Venezuela. Comparto su advertencia contra la solidaridad incondicional desde la izquierda pero me parece que no propone una discusión sobre el escenario político venezolano sino que establece ya su conclusión: se desmorona el proceso bolivariano como consecuencia de la corrupción y del autoritarismo. Sugiero no simplificar y construir las conclusiones a través de un auténtico debate sobre las complejidades del conflicto en Venezuela situándolo en el conjunto de todo lo que está en juego en América Latina. Ese debate no se puede resolver con dos artículos y propongo desarrollarlo con calma, con conocimiento y con mucho cuidado. Creo además que no se puede elaborar una crítica honesta sin añadir a lo que se considere que está haciendo el gobierno de Venezuela la evidencia de todo lo que se ha hecho y se hace contra ese gobierno en quince años de la más tremenda agresión, interna e internacional, contra una tentativa latinoamericana que no comenzó con la defensa de la democracia sino mediante la fracasada intentona de un golpe de Estado.

¿Ha perdido su legitimidad el gobierno de Venezuela, según asegura Mike González, como consecuencia de la corrupción y del autoritarismo? ¿Están sinceramente interesados los gobiernos de Estados Unidos, de la Unión Europea y de la derecha latinoamericana por la defensa de la democracia y los derechos humanos? La beligerancia contra el gobierno venezolano se manifestó desde el principio y no por su supuesta degeneración. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea hostigaban al proceso con la combinación de todas las formas de agresión, Washington y Bruselas consideraban y consideran democracias ejemplares a sus socios en los negocios para la depredación de América Latina. ¿Es el gobierno de Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos? ¿Tiene la OEA razón y legitimidad para decidir que se debe intervenir en Venezuela porque es una dictadura? ¿Cómo se atreve el Felipe González de los GAL a asegurar que es peor que la de Pinochet? ¿Qué han hecho Washington, su OEA y la UE para defender la democracia contra el fraude electoral y la complicidad con el narcotráfico en México, contra el golpe parlamentario en Brasil y Paraguay, contra el golpismo tradicional en Honduras o contra el terrorismo de Estado en Colombia.

Sí, la izquierda debe encabezar el debate sobre Venezuela pero no a partir de las mentiras, exageraciones y manipulaciones de la internacional de los negocios. Solidaridad crítica al considerar lo que hace el gobierno de Venezuela pero empezando por lo que tantos hacen contra el proceso que no sólo rescató la dignidad nacional sino que cambió el escenario político de América Latina. Insisto: los que consideran a Venezuela una dictadura, llegaron a esa envenenada conclusión casi sin esperar a que Chávez empezara a gobernar. Incómoda Venezuela.

 

 

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